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¿De verdad se puede formar personas en línea?

¡La respuesta es sí, obviamente sí! Sin embargo, no es tan simple como traducir lo que se hace o se hacía de manera presencial para convertirlo en formatos en línea. Hace ya algunos ayeres que surgió la educación en línea, como consecuencia del crecimiento de la internet y el uso masivo de las computadoras personales, esto dio origen a la creación de los primeros LMS (Learning Management Systems) y comenzaron a crearse cursos “virtuales” y versiones interactivas utilizando multimedia.

 

Mi primer acercamiento con este tipo de educación o formación se dio por allá de 1997 en Casa de Bolsa Inverlat, donde me desempeñaba en el área de capacitación. En ese momento creamos un tutorial llamado “Introducción al Mercado de valores”, proyecto que desarrollamos en conjunto con el área de ingeniería de procesos y que nos tomó poco más de 6 meses. Fue una gran, gran experiencia que, además, culminó con un premio otorgado por la Asociación Mexicana de Comunicadores (AMCO), por ser un curso innovador, creativo y diferente. Desde el área de capacitación proporcionamos los contenidos, el modelo pedagógico (el orden, la estructura, etcétera) y los compañeros de sistemas la tecnología, que en aquel entonces estaba en pañales. 

 

Hoy en día casi cualquier persona puede crear un curso en línea en unas cuantas horas, sin embargo, el reto pedagógico es más grande que nunca. Hoy sabemos que lo más importante en procesos de educación o formación es que quien está aprendiendo desarrolle habilidades duraderas (las que se llaman “soft” o blandas y que en nuestra opinión son todo menos eso), habilidades que serán las que hagan la distinción entre alguien que tiene mucho conocimiento y alguien que sabe cómo aprovechar, aplicar y desarrollar ese conocimiento y, sobre todo, que puede resolver problemas o incluso anticiparlos, tomar las mejores decisiones, liderar y formar equipos de alto desempeño, emprender exitosamente y, principalmente, tener una vida íntegra, digna, balanceada y satisfactoria. 

 

Debemos reconocer el gran esfuerzo que se hizo durante la pandemia, para llevar educación a todos los hogares a pesar del cierre y la imposibilidad de mantener la presencialidad, indiscutiblemente fue un gran logro del sistema educativo, en general, y de la mayor parte de las universidades e instituciones privadas en particular. En muy poco tiempo pasamos de tener clases en las aulas a tener clases virtuales. 

 

Sin embargo, dichas clases no fueron diseñadas para impartirse en ambientes virtuales y, por tanto, fue muy complicado cumplir con los objetivos de enseñanza, a pesar del enorme esfuerzo realizado por docentes y directivos. La verdad, los docentes, maestros e instructores fueron los héroes del momento, sin ellos, sin su vocación e intención difícilmente las instituciones habrían logrado lo que lograron. 

 

¿Y qué faltó? Faltó lo que hace que la educación en línea no sólo sea exitosa, sino que sea cada vez más necesaria y demandada: un diseño pedagógico e instruccional específico, y puntualmente pensado para impartirse en línea. 

 

Para quienes estamos en el mundo de la capacitación y formación de personas en ambientes corporativos, empresariales o institucionales el reto es muy interesante, dado que la mejor forma para desarrollar habilidades es poder aplicar de forma inmediata lo aprendido, de manera que sea aprehendido, es decir, que se pueda practicar el conocimiento e integrarlo en su estructura individual. 

 

¿Cómo hacer para que quienes están en línea puedan practicar?

 

La respuesta es: creatividad, innovación, disrupción y planeación. Y de que se puede, se puede, hay que tenerlo siempre en mente, hay que diseñar las dinámicas y estrategias adecuadas para ejecutarse en línea, hay que hacer uso de la tecnología y las herramientas que nos ofrece, y, sobre todo, hay que hacerlo de manera que sea dinámico, entretenido, lógico y atractivo para quien está del otro lado de la pantalla. 

 

Hace algunos meses (y de ello les contaremos en nuestro siguiente caso de éxito), enfrentamos en AxisADN un reto interesante, dar un curso de bienestar personal y manejo del estrés para un grupo de supervisores ubicados en diferentes localidades del país y dotarlos de herramientas útiles y prácticas para el manejo del estrés en un ambiente complejo.

¿El curso? Éxito total. ¿Las dinámicas? Muy atractivas. ¿Qué requirió? Mucha planeación, creatividad y flexibilidad para adaptarnos en el momento al público que se presentó.

 

Debemos dar seguimiento a fin de comprender qué tanto se siguen usando las herramientas que ofrecimos pero, por el momento, nos quedamos satisfechas porque quienes participaron en el grupo sintieron que se llevaron algo valioso y finalmente pudimos respirar, meditar, jugar y aprender. 

 

 

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